PLEGARIA DEL ESTUDIANTE
¿Por
qué me impones lo que sabes
si
quiero yo aprender lo desconocido
y ser
fuente en mi propio descubrimiento?
el
mundo de tu verdades mi tragedia;
tu
sabiduría, mi negación, tu conquista, mi ausencia;
tu
hacer, mi destrucción.
No es
la bomba lo que me mata;
el
fusil hiere, mutila y acaba, el gas envenena, aniquila y suprime,
pero la
verdad seca mi boca, apaga mi pensamiento y niega mi poesía,
me hace
antes de ser.
Déjame
negarte al hacer mi mundo para que yo pueda también
ser mi
propia negación y a mi vez ser negado.
¿Cómo
estar en lo nuevo sin abandonar lo presente?
No me
instruyas, déjame vivir viviendo junto a mí;
que mi
riqueza comience donde tu acabas,
que tu
muerte sea mi nacimiento.
Me
dices que lo desconocido no se puede enseñar
yo
digo que tampoco se enseña lo conocido
y que
cada hombre hace al mundo al vivir.
Dime,
que yo tejeré sobre tu historia;
muéstrate
para que yo pueda pararme sobre tus hombros.
Revélate
para que desde ti pueda yo
ser y
hacer lo distinto;
yo
tomaré de ti lo superfluo, no la verdad que mata y congela;
yo
tomaré tu ignorancia para construir mi inocencia.
¿No te
das cuenta de que has querido combatir la guerra
con la
paz, y la paz es la afirmación de la guerra?
¿No te
das cuenta de que has querido combatir la injusticia con la justicia,
y que
la justicia es la afirmación de la miseria?
¿No te
das cuenta de que has querido combatir la ignorancia con la instrucción
y que
la instrucción es la afirmación de la ignorancia porque destruye la
creatividad?
Tu
conocimiento nos muestra el mundo o lo niega, porque es la historia
de tus
actos, o lo negará porque despertando tu imaginación te llevará a cambiarlo.
Deja
que lo nuevo sea lo nuevo y que el tránsito sea la negación del presente;
deja
que lo conocido sea mi liberación, no mi esclavitud.
No es
poco lo que te pido.
Tú has
creído que todo ser humano
puede
pensar, que todo ser humano puede sentir.
Tú has
creído que todo ser humano puede amar y crear.
Comprendo
pues tu temor cuando te pido que vivas
de
acuerdo a tu sabiduría y que tú respetes tus creencias;
ya no
podrás predecir la conducta de tu vecino, tendrás que mirarlo;
ya no
sabrás lo que él te dice escuchándote, tendrás que dejar poesía en sus
palabras.
El
error será nuevamente posible en el despertar
de la
creatividad, y el otro tendrá presencia.
Tú, yo
y él tendremos que hacer el mundo.
La
verdad perderá su imperio para que el ser humano tenga el suyo.
No me
instruyas, vive junto a mí;
tu
fracaso es que yo sea idéntico a ti.
Humberto Maturana Romecin
Chile.
1972.